i jauja

 

Dentro del imaginario popular, de la Edad Media, se encuentra el País de Cucaña, Cucaña, País de Jauja o Jauja. Un lugar mitológico, creado a partir del miedo al hambre y la insatisfacción  de comer mucho y bien.

Este país era un lugar bendecido, donde la comida era siempre abundante, sin tener que trabajar para poder obtenerla. Es una especie de Edén, donde hay toda clase de hierba, frutos deliciosos, carnes de toda clase de gran sabor y bien condimentadas. Comer carne en la Edad Media, era casi exclusivo para la nobleza, donde solo se podía comer carne en ciertos días y para ciertas ocasiones especiales, como lo demandaban los preceptos cristianos de la época.

Por lo tanto, los pobres y campesinos, consumían preferentemente alimentos vegetales tales como legumbres, cereales, y verduras. Este país Jauja o Cucaña, tiene muchas versiones en varios textos y lenguas europeas. Se dice que los paisajes que tiene, son asombrosos. Donde los ríos son de vino y leche, las montañas de queso, había lechones asados colgados de los árboles con un cuchillo clavado para poder degustarlos inmediatamente.

Hay un poema francés del S. XII, que relata como los campos estaban cercados con trozos de carne asada y paletillas de cerdo; por las calles, grandes ocas giran solas en los espetones, rociándose de una sabrosa salsa de ajo. Dicen que los caminos y senderos hay mesas arregladas con manteles blancos y las personas que deseen sentarse allí, degustarán platos como: carne de ciervo o de pájaros, asada o hervida, cada uno coge lo que desee y se pueden llevar carretadas de ella si se quiere. Las muros de las casa, estaban hechos  de pescados exquisitos (Lubina, salmón y arenques); los tejados están hechos de esturiones y jamones; los marcos de las ventanas son de salchichas. A través de la campiña, corren ríos de vino, mitad tinto, mitad blanco.

Giovanni Boccacio (Escritor italiano del S. XIV); hablaba en una de sus obras, sobre Bengodi (Así llamaba al Jauja) “Había allí, una montaña toda de queso parmesano rallado, y en su cima había gentes que nada hacían, sino macarrones y raviolis y cocerlos en caldo de capones (Gallos castrados) y luego arrojaban desde allí abajo, y quien más cogía más tenía”.

Petrus Nobilio (Escritor romano, 1560), cuenta sobre un país donde los ríos son de leche y miel, los gansos vuelan ya asados, los monjes bailan con la monjas, los pantanos son de cuajada, las casas están cubiertas de tortas y las represas llenas de vino oporto.

Lope de Rueda (Escritor español del S. XIV); relata en su obra “El deleitoso”, en donde un par de ladrones le toman el pelo al personaje de Mendrugo, contándole maravillas del País de Jauja, le relatan sobre las riquezas y buen clima que tiene, donde hay ríos de leche y miel, barreras de carne asada, fuentes que emanan bocadillos de mantequilla con azúcar bañados en requesón, arboles con troncos de tocino, hojas de hojuelas y los frutos son buñuelos, hay cajas de confituras, llenas de calabacete, diacitrón, mazapanes y confites entre otros deleitantes productos.

El nombre de Cucaña, viene de Cocagne. Del apelativo que se le da a pasteles de con  tintes color fuerte y llamativo, obtenido de la planta Cocagne, que se encuentra en la región de Albi, en los Pirineos franceses; una región rica y de buen vivir.

El nombre de Jauja viene del tiempo de la conquista. Es en el imperio Inca (Tahuantinsuyo) cuando Francisco Pizarro llega a Hatun Xauxa en 1533 (Antiguo valle de Hatunmayo, hoy valle de Mantaro). Un lugar descrito como una tierra abundante de vegetación, sus campiñas y quebradas, el verde de sus praderas y el cielo azul, asombraron a los españoles; un territorio en el que abunda el oro, la plata, carne, cereal y es muy poblada. Requisitos que cumplen para fundar allí una ciudad.  Así que Pizarro enviaba cartas a España, donde escribía maravillas que observaba y escribía como procedencia el País de Jauja.

Esto da a entender, sobre la creatividad de la imaginación; para poder sobrevivir entre el hambre y la abundancia. Los deseos de ostentación y las fantasías que crearon este país. Este imaginario produjo una serie de revoluciones y descubrimientos geográficos y científicos que apaciguan el hambre del hombre y de su imaginación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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