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Al Rescate de la Cocina Tradicional Colombiana

Como muestra de su compromiso con el patrimonio inmaterial colombiano, el Ministerio de Cultura acaba de formu­lar una política pública para reconocer a la cocina colombiana como patrimonio colectivo. Su objetivo: rescatar la tradición.

Los tiempos han cambiado. Hoy en día es casi imposible conseguir arepas de maíz molido en Charalá, Santander. El afán de la cotidianidad, el tren que llaman ‘desarrollo’, y los cambios de la industria han reemplazado en gran medida al mo­lino marca Corona que antaño utilizaran las mu­jeres santandereanas para procesar el maíz por la areparina instantánea.

Desarrollo debería significar progreso, pero no pérdida del llamado ‘patrimonio inmaterial’ de una sociedad. Desafortunadamente los embaja­dores y guardianes de la comida colombiana se han visto forzados a abandonar sus tradiciones culinarias (que al fin y al cabo también son nues­tras), incluso, por la violencia y el desplazamiento.

Desde que el Hommo Erectus descubrió el fue­go y los alimentos empezaron a ser intervenidos en el fogón, la cocina se convirtió en un elemento cultural de gran valor. Por tal razón el Ministerio de Cultura ha querido darle a la cocina una pers­pectiva patrimonial, mediante la formulación de la “Política para el conocimiento, salvaguardia y fomento de la alimentación y las cocinas tradicio­nales colombianas”.

Una iniciativa de esta naturaleza se acoge a uno de los objetivos de la Convención de la Unesco de 2.003, el cual busca salvaguardar y dar impor­tancia al patrimonio inmaterial de las sociedades.

Esta política pública, que fue pre­sentada al país a principios del mes de septiembre, busca, a través de distintas estrategias en las cuales es­tán delimitadas acciones concretas, apoyar a las comunidades de todo el territorio colombiano para que sean ellas mismas quienes conserven la tradición alimenticia y culinaria del país. Son ellas, al fin y al cabo, quie­nes a través del tiempo han desarro­llado un patrimonio culinario espe­cífico, basado en su idiosincrasia, vivencias y modos de vida.
 

Necesidad de una política pública  

Se hizo necesaria una política pública después de que el Ministerio de Cultura se diera cuenta de varios factores que apremiaban un cambio: el desconocimiento de la tradición, desvalorización de la misma, el riesgo y tendencia a la desapari­ción del patrimonio culinario, la no enseñanza de las tradiciones culinarias deterioro ambiental y poco uso de la diversidad en la culinaria, la crisis y el deterioro de las economías campesinas, entre otros.

Existen rígidas normas estatales, intereses de grandes monopolios e imaginarios de bienestar asociados a marcas que han contribuido a que las tradiciones se dispersen y a que surjan obstáculos para que cocineros, productores y creadores des­cuiden la tradición, y en ocasiones hasta abando­nen el oficio de cocinar.

Luisa Fernanda Acosta, ganadora del Premio Nacional miembro de Gastronomía 2011 (catego­ría innovación) por desarrollar una nueva receta a partir de comida tradicional de la Guajira, y ac­tual miembro del Grupo de Patrimonio Inmate­rial del Ministerio de Cultura, afirma que la im­portancia de salvaguardar la cocina colombiana no sólo radica en la tradición, sino en el hecho de que ésta represente en gran medida el cambio de los distintos grupos sociales de nuestra geografía.
 

Exquisita Enciclopedia  

Como parte de las acciones que se enmarcan en las estrategias de la Política de Alimentos y Coci­nas Tradicionales, el Ministerio ha decidido pu­blicar un verdadero tesoro gastronómico colom­biano: La Biblioteca Básica de Cocina Tradicional Colombiana.

No se trata de un artículo de lujo para adornar la mesa de centro de una sala. No. Es un compilado de libros que documenta las características y pro­cesos de la cocina colombiana y que servirá como punto de referencia para cocineros y cocineras de todo el país. Para los fabricantes de bocadillos ve­leños, colaciones, arepas, friche.

Esta colección de 19 tomos, 22 autores, 5600 páginas, 450 recetas y 300 fotografías será un punto de referencia desde el cual se podrán desa­rrollar nuevas recetas, nuevos proyectos de em­prendimiento, nuevos sabores. Personajes emble­máticos de la cultura gastronómica colombiana tales como Germán Patiño, Lucía Rojas, Enrique Sánchez y Cristo Hoyos figuran como escritores de esta colección.
 

El Ministerio resalta la importancia de la alian­za y cooperación interinstitucional, factores que determinan el éxito de la Política. Por tal motivo, la política especifica cuál debe ser el rol de ins­tituciones como el ICBF, el Invima, el Ministerio de Salud, el ICA y Artesanías de Colombia, entre otros. Nuestro patrimonio no es sólo estatuas mo­numentos y museos. Es incluso lo que comemos; lo que da el verdadero ‘sabor’ a Colombia.

 

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fotos:Cortesía Ministerio de Cultura


 

 

   

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