La cocina bogotana se caracteriza tanto por la variedad de sabores y la delicia de sus platos, como por la complejidad de sus recetas.

Definitivamente, para ser un experto en cocina bogotana se necesita empeño y dedicación. Los platos de la gastronomía de Bogotá son tan exquisitos como complejos, y no cualquier aprendiz de cocina logra preparar sus delicias con todas las de la ley.

Basta con pensar en platos como el ajiaco o el puchero, que tienen consigo decenas de ingredientes y un nivel de preparación exigente y complicada. Adicional a eso, todos los platos que los bogotanos han comido durante cientos de años, tienen tras de sí toda una historia que vuelve fundamental cada ingrediente y le da una importancia crucial al paso a paso de sus recetas. 

Así como los demás platos del altiplano cundiboyacense, la cocina bogotana tiene una historia que mezcla las raíces muiscas con las influencias europeas. En el descubrimiento y la colonización de este territorio, los platos que los muiscas habían creado y que les sirvieron de alimento durante siglos, fueron convirtiéndose en recetas que se enriquecieron con la llegada de las costumbres culinarias de los españoles.

Un claro ejemplo de este fenómeno está en el Ajiaco, reconocido plato de la cocina bogotana. Esta receta empezó siendo la típica mazamorra de maíz o la mazamorra de papa, la cual se solía acompañar de ingredientes diversos. Sin embargo, tras la influencia española, se le adicionó pollo a esta preparación y tras ligeros cambios acabó convirtiéndose en el tradicional Ajiaco Santafereño.

Entre otras delicias de la cocina bogotana, se encuentra el puchero, un delicioso plato con decenas de ingredientes, de los cuales cada uno aporta un sabor, un olor y una textura especial a la receta. 

Bogotá es afortunada por contar con una gastronomía tan rica y elaborada, con años de trabajo que le han impreso a todos sus platos un nivel de detalle y exquisitez que pocas regiones tienen.

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