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Carne de res: deliciosa, nutritiva y  fortificante

 La carne es una fuente importante de proteínas, grasas, hierro y vitaminas, entre otras cosas. Descubra sus mitos y verdades, conozca las recomendaciones de los expertos para elegir la mejor, aprenda a cocinarla según el tipo de corte y tome nota de algunos tips que le ayudarán a sacarle su mayor provecho.

 

Sin lugar a dudas, este alimento tiene un gran aporte nutricional para el ser humano. Según varios estudios médicos, entre sus beneficios se destacan la contribución en la formación y reparación de tejidos, músculos y glóbulos rojos, así como también la significativa ayuda para el sistema nervioso.

 

Y es que la carne le brinda al organismo gran cantidad de aminoácidos esenciales, vitaminas, minerales, proteínas, hierro, fosforo y zinc. Por esta razón, resulta importante que las personas la incluyan en su ingesta diaria, desde luego, de manera equilibrada para no ocasionar ningún perjuicio, es decir, 80 gramos diarios.

 

Ahora bien, alrededor de la carne existe una serie de mitos y verdades. Gourmetaldía.com se dio a la tarea de investigar cuáles de esto son ciertos y cuáles no. Averígüelo…

Es verdad que…

- La carne debe estar dentro de una dieta balanceada. Bien sea de pollo, pescado, cerdo, vaca o conejo, entre otros animales, su consumo equilibrado es beneficioso para la salud del ser humano.

 

-No es saludable el consumo de carne en las noches, debido a que hacen que los procesos metabólicos sean más lentos y esto, a su vez, perturba el descanso nocturno.

-Las personas que padecen anemia deben comer carnes rojas más que cualquier persona, ya que estas tienen un alto contenido de hierro, por encima de muchos otros alimentos.

 

Es mentira que…

- El color de la carne determina su valor nutricional. Por lo general, todas las carnes tienen un aporte nutritivo muy semejante, salvo algunos nutrientes que se encuentran en mayor cantidad en unas más que en otras como, por ejemplo,  la grasa y el hierro que están presentes en mayor porcentaje en las carnes rojas.

 

- Es mejor consumir la carne cruda. Como en la mayoría de los casos, ningún extremo es bueno. Su preparación no debe ser cruda ni tampoco muy cocinada. Lo primero porque este alimento tiene gran cantidad de microorganismos que resultan perjudiciales para el cuerpo y lo segundo porque se pierden gran parte de sus nutrientes.  En pocas palabras, lo ideal es comerla en término medio.

 

 

- Las personas vegetarianas carecen de proteínas por no consumir carne. Si se tiene una alimentación balanceada, que incluya alimentos como las lentejas, los frijoles, los garbanzos y los derivados de la leche, los vegetarianos logran una ingesta equilibrada en la que se sustituyen, sin ningún problema,  los componentes de la carne.

 

- La carne tiene un alto riesgo de contagiar enfermedades. Esta idea está estrechamente ligada a la preparación que se le dé a la misma, así como también a su origen y la refrigeración que ha mantenido. Una vez todos estos factores estén debidamente controlados no existe ningún peligro.

 

 

¿Cómo elegir la mejor?

El especialista asesor de carnes y maestro carnicero Bernardo Gómez dice que se debe tener en cuenta: 


1. Que su  color sea rojo vivo y brillante, sus fibras sean uniformes, finas y elásticas, las partes grasas se vean blancas o crema  y huela bien. Adicionalmente, que esté empacada al vacío, por higiene; maduradas, por terneza y jugosidad y con cadena de fríos, por vida útil.

 

2. Exigirle al proveedor un proceso de trazabilidad que le permita garantizar su origen y la inocuidad del producto.

 

3. Considerar otros cortes distintos a los Premium. Esto con el objetivo tener opciones diferentes y más económicas en los menú del hogar.

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