La papa es uno de los ingredientes más utilizados en las cocinas latinoamericanas, esto se debe a que fue cultivada en nuestro territorio y luego conquistó todo el mundo.

La papa es uno de esos ingredientes que pertenecen a la cultura de América del Sur. Su cultivo data de 7.000 años, pero empezó a conquistar Europa en la colonización, cuando los españoles la llevaron a su país más como una curiosidad que como un alimento.

Su nombre científico es Solanum tuberosum, pero en diferentes lenguas prehispánicas se conocía como ch'uqi, amqa, akshu o poñu. Hacía parte de la dieta fundamental de las tribus indígenas que vivían en América del Sur y, actualmente, se ha convertido en un ingrediente utilizado en cocinas tan lejanas como la francesa. 

El consumo de la papa es tan común en el mundo entero, que sólo es superado por el arroz, el maíz y el trigo. Sin embargo, la papa rinde más en un terreno de cultivo que cualquiera de estos cereales, lo que hace que sea uno de los alimentos preferidos por los agricultores.

Pero la mayor ventaja que tiene la papa sobre otros alimentos, y que la ha convertido en un tubérculo casi venerado en muchas industrias, es el uso que puede dársele en diferentes espacios, más allá del de la alimentación.

Por ejemplo, la papa colabora en el proceso de diferentes bebidas alcohólicas, ya que ayuda con su almidón. Este agente propio de la papa, también sirve para conseguir texturas gelificadas. Además de ello, la papa es usada en la producción de telas y papeles. 

En Colombia existen diversas variedades de papa, como la criolla, la pastusa, la sabanera. Sin embargo, hay países suramericanos con más tipos de este tubérculo, pues incluso llegan a tener más de ocho clases, como Perú o Chile. Por ejemplo, en el caso del país inca, existe la papa Canchán, Tomasa, Amarilla, Colorada, Tarmeña, Huamantanga, Negra, Perricholi, Cóctel, Yungay e incluso la Peruanita, entre otras.

En el caso de Colombia, nuestras diferentes variedades de papa, son ingredientes fundamentales en varios platos típicos. El ajiaco, la fritanga, el sudado y otras preparaciones gastronómicas, tienen en este tubérculo uno de sus personajes principales.

Aunque su contenido calórico es elevado para muchos, su consumo es recomendado para una dieta nutritiva y balanceada. Además, sus diferentes preparaciones y presentaciones, la convierten en un ingrediente muy versátil y útil para las amas de casa que quieren sorprender en sus platos.

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Guest (Luisa Castellanos)
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