Sommelier siglo XXI: Vino por el vino

“Hoy, en un mundo moderno y vertiginoso, el vino se mantiene vigente, versátil, expresivo y útil desde donde se le analice”: Martín Mantegini.

Desde sus milenarios orígenes, aún inciertos y legendarios, el vino ha estado en permanente cambio y evolución: los egipcios, griegos y romanos lo llevaron a los dioses y a las masas, los países mediterráneos lograron ponerlo en la cúspide de las bebidas y en la actualidad podemos disfrutarlo en diversas clases y cate­gorías.

Y es que el vino siempre ha estado presente en la vida humana. Desde sus inicios se hizo necesario por ra­zones alimentarias cuando el agua no era segura, luego fue consagrado por creencias religiosas, consumido por las grandes civilizaciones por ra­zones hedonistas y hoy día quién lo bebe y lo conoce obtiene status.

Quizá esto justifique que cada vez sea más común encontrar personas interesadas en este líquido prove­niente de una uva fermentada, de ahondar en su cultura, de disfrutar­lo en una cena, en un evento social o solo y al lado del calor de una chi­menea.

En Argentina, mi país de origen, la cultura del vino fue forjada por el sacrificio y pujanza de los inmigran­tes europeos quienes, buscando un porvenir, cultivaron la tierra y el olivo para volver a vivir como en el terruño natal. Es por esto que, ade­más de ser productores reconocidos en el mundo, somos consumidores apasionados.

Observar una copa de tinto, blanco, rosado o espumante en los hogares, de humildes y pudientes, de exper­tos y principiantes, de jóvenes y ma­duros, nos hace respetarlo aún más. El vino no discrimina, hay uno para cada paladar.

El vino no discri­mina, hay uno para cada paladar”.

En el caso de Colombia, puedo decir que va transitando por un ca­mino de transición hacia su propia identidad como país consumidor. Tiene un ‘As bajo la manga’: su en­vidiable, diversa y exquisita gastro­nomía.
 

El sommelier, embaja­dor de una cultura  

En pleno siglo XXI el sommelier no solo es la persona que sabe am­pliamente de vino, es también quien se dedica a administrarlo, sugerirlo, recomendarlo y hacerlo valer.

El sommelier tiene el gran desafío de dar a conocer a un pueblo la cul­tura vínica, pero más exigente aún, lograr que la adopte. Por esta razón, siempre debe ir a la vanguardia: co­nocer su historia, marcas, precios, calidades y bondades.

Sin embargo, la preparación no solo debe correr por nuestra cuenta, el gremio también debe capacitar­se y, en esa medida, reconocernos como un aliado importante en sus restaurantes, como una gran y útil inversión, en vez de un gasto innece­sario. Salud!
 

No te quedes sin saber que…  

El vino se clasifica bajo dos crite­rios básicos: uno corresponde a su origen geográfico y el otro al tipo de viduño o viduños con el que el vino está elaborado. El primero predo­mina principalmente en Europa y el segundo en los países que reciente­mente han entrado a comercializar la bebida como, por ejemplo, Nueva Zelanda, California o Sudáfrica

El sommelier tie­ne el gran desafío de dar a conocer a un pueblo la cultu­ra vínica, pero más exigente aún, lograr que la adopte”.

Según un informe realizado por Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) en el 2011 la su­perficie vitícola mundial disminuyó en 94.000 mil hectáreas respecto al 2010.

En el mismo análisis, la OIB se­ñala que la producción mundial de vino de 2011 (sin contar zumo mos­to) está en un promedio de 205.8 millones de hectolitros, 700 mil más que en 2010.-El primer país productor de vino es Francia con 49.6 millones de hectolitros (18,7% mundial), segui­do de Italia con 41,6 millones (15,6% mundial), y España con 34,3 millo­nes (12,9% mundial).

 

 

 

 

   

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