Las 3 bodegas en mención surgieron a finales de siglo XIX, en la actualidad, luchan por obtener un puesto en el reñido mundo de la producción de vino de alta calidad. En el Perú, no es muy habitual acompañar con vino las comidas, pero es una costumbre que se abre paso, así mismo el nombre de los viñedos peruanos en el mundo.

Luego de una reforma agraria fuertísima en los años 70, durante la dictadura en el Perú, casi se da por perdido el negocio tradicional de ciertas bodegas vinícolas de este país. Por poco se destruye un trabajo arduo establecido desde finales de siglo XIX por algunas familias que comenzaron a crear la tradición vinícola peruana.

A pesar de que es un negocio pequeño, la industria del vino ha resucitado y está luchando por entrar en ese ámbito reñido del vino de alta calidad en el mundo. Sin embargo, la tradición y la experimentalidad de los vinos peruanos les están abriendo el mercado, principalmente de los Estados Unidos. 

Por ejemplo, el viñedo Tabernero elabora unos vinos de borgoña semisecos que no tienen nada que temerle a los vinos franceses: la uva borgoña que se utiliza en su preparación es totalmente peruana, según Patrick Gubbins, gerente de exportación, la uva borgoña peruana es perfecta para la gente que apenas está aprendiendo a apreciar el vino y también se utiliza como fruta de mesa.

Tabernero fue fundado en 1897 y en la actualidad tiene más de 250 hectáreas sembradas en el Valle de Chincha, en Ica. Por su parte los viñedos de Ocucaje se fundaron en 1898, a partir de ese momento se empezó a hacer el proceso de aclimatación de muchas variedades de uvas traídas desde Francia, Italia, España, Portugal, Chile, California y del Valle del Rhin, como por ejemplo: Malbec, Cabernet, Barbera, Grenache, Merlot, Pinot, Semillón, Muscadelle, Albilla, Alvarehao, Pedro Jiménez.

Santiago Queirolo, de ascendencia italiana, en un principio producía piscos, funda su bodega en 1880, y va a ser el primero en lanzar al mercado los vinos embotellados en Perú: Borgoña y Vino de la Magdalena, este último elaborado con la mezcla de dos cepas: Malbec y Tannat.

Estas bodegas luego de la dictadura de los años 70 comenzaron, prácticamente desde cero, a restaurar el negocio en el Perú. También a mejorar los procesos de producción,  mezclando algunas tradiciones, sin embargo, la intención de los bodegueros peruanos es competir internacionalmente. Carlos Rubini, cabeza familiar de la Bodega Ocucaje, afirma que durante ese periodo se perdió tiempo valioso para el establecimiento de los vinos peruanos en el panorama mundial.​

Leave your comments

0
terms and condition.
  • No comments found